¡Se le salió el “Chucky”! Aguilar pierde los estribos y GRITA COMO LOCA, digo, ¡como loco!
¡Maes, corran por la valeriana y el té de tilo! Si se perdieron el debate del jueves en Multimedios, se perdieron el show del año. Lo que pintaba para ser una aburrida clase de economía entre candidatos estancados, terminó pareciendo un pleito de salida de bar en la Cali.
José Aguilar Berrocal, el candidato de Avanza (sí, el mismo de los datos y el “chulo”), tuvo su momento de furia y dejó a medio país con la boca abierta. ¡Se le soltó la cadena, chiquillos!
La “Chinita” de los Carros Blindados
Todo iba relativamente tranquilo. Estaban hablando de impuestos y deuda, temas que duermen hasta a un insomne. Pero de repente, Juan Carlos Hidalgo (el del PUSC) decidió meterle picante al asunto.
Hidalgo, queriendo jugar de “hombre del pueblo”, tiró un filazo: dijo que es muy fácil hablar de seguridad cuando algunos políticos andan muy cómodos y protegidos en carros blindados, mientras la señora de Purral tiene que jugársela en bus.
¡Ay, para qué! A Aguilar le cayó el guante (y el saco entero).
El momento “Hulk”
En lugar de responder sobre la reforma fiscal, a Aguilar se le nubló la vista. Se le olvidaron las propuestas, el plan de gobierno y hasta los buenos modales. Con una cara de pocos amigos y visiblemente alterado, soltó unas palabras que lo hicieron ver como una loca (digamos, loco iracundo).
Habló de supuestos ataques a su familia. ¡Qué nivel de intensidad! Parecía lanzando amenazas de barrio. El hombre transformó el debate en una bronca personal en dos segundos. Se nota que el mae anda con los nervios de punta, alegando sin pruebas que el gobierno de Rodrigo Chaves lo tiene “perseguido”, pero anoche demostró que tiene la mecha muy corta.
“Cálmese, don José” (La estocada de Ariel)
Y como en río revuelto ganancia de pescadores, Ariel Robles (Frente Amplio) aprovechó para darle clases de control de ira.
Con esa calma que desespera a cualquiera, Robles le soltó: “No se enoje, don José, hay que calmarse, porque para gobernar se requiere calma”. ¡Tome chichí! Fue una cachetada con guante blanco. Básicamente le dijo al país: “Si este mae no aguanta una indirecta en un debate, imagínenselo manejando una crisis nacional”.
De ahí en adelante, todos los demás candidatos agarraron de piñata a Aguilar, usando palabras como “tranquilidad” y “serenidad” cada vez que podían, solo para chucearlo más.
El Veredicto de la Gradería
La jugada le salió carísima a Aguilar. Quería verse como un protector de su familia (que se respeta), pero terminó viéndose volátil, explosivo y piel sensible.
En la política tica hay que tener cuero de danta, no piel de bebé. Si con un comentario sobre carros blindados se puso así, no queremos saber qué pasa si se le traba la impresora en Casa Presidencial.
Queda claro que la presión de la campaña y sus pleitos imaginarios (o reales) con el Chaves-ismo lo tienen al borde de un ataque de nervios. Y anoche, todo Costa Rica lo vio en HD.
El filazo final:
¿Será que Aguilar ocupa un asesor de imagen o lo que ocupa es un psicólogo para manejar esa ira? Porque gritarle “papá” al rival en televisión nacional no es muy “presidencial” que digamos.

