¡Agárrense de la brocha! Laura amenaza con liquidar el pleito de un solo tiro

Argollas

¡Maes, suave un toque que esto se puso color de hormiga! Si usted pensaba que íbamos a tener que fumarnos otros dos meses de campaña electoral y gastar otro poco de plata en una segunda ronda, el CIEP-UCR acaba de soltar una bomba que dejó a más de uno con el peluquín torcido.
Resulta que, a solo dos semanas de que nos toque ir a mancharnos el dedo, la cosa pinta color de rosa… o bueno, del color del Partido Pueblo Soberano (PPSO). Según los “cerebritos” de la U, Laura Fernández se está llevando el 43% de los votos de la gente que ya sabe por quién votar.
Para los que no llevan la cuenta, recuerden que en Tiquicia la “regla de oro” es el 40%. Si pasás de ahí, ¡pum! Te vas directo para Zapote sin escalas. Así que con ese 43%, doña Laura estaría dejando a los rivales viendo un chispero y ganando en primera ronda. ¡Qué clase de knockout!
¿Por qué están temblando los otros?
Diay, es que la matemática es simple, pero cruel:
El fantasma del 2022: Hace cuatro años, el abstencionismo fue de un grosero 40.03%. La gente estaba harta. Pero parece que el “efecto Chaves” sigue vivo y coleando, y la base fiel del oficialismo salió respondona.
La oposición en la lona: Mientras el oficialismo capitaliza, los partidos tradicionales (ustedes saben quiénes son, los verdiblancos y los rojiazules) parecen no dar pie en bola. Se les ve más perdidos que el chiquito de la Llorona.
Pero ojo al Cristo…
No todo es fiesta y cimarrona. Ganar la presidencia es un queque, pero gobernar es otra vara. Acuérdense que en la Asamblea Legislativa hay 57 sillas que repartir.
Si Laura Fernández gana así de sobrado, la pregunta del millón es: ¿Le va a alcanzar para tener una fracción decente en Cuesta de Moras? Porque si llega a Zapote con una bancada rala, vamos a seguir en el mismo “pleito de gatos” de los últimos años, donde el Ejecutivo dice “A” y los diputados dicen “Z”.
La encuesta dice que la gente quiere continuidad, le guste a quien le guste. El discurso “anti-establishment” sigue pagando dividendos, y la retórica de “nosotros contra los mismos de siempre” caló hondo. La ironía es que ahora el oficialismo es el poder, pero siguen jugando de rebeldes. ¡Qué cosas tiene la vida!
Entonces, la pregunta que queda flotando en el aire con olor a café chorreado es:
¿Será que la oposición se pone las pilas en estas dos semanas para atajar el penal, o ya mejor van apagando la luz y nos ahorramos el drama?

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